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GABINETE PSICOLOGICO O.A.C.
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LISTADO DE ARTÍCULOS PUBLICADOS:

 

 

 

1.     Crisis de Ansiedad

 

2.     El Síndrome de Intestino Irritable

 

3.     La Depresión 

 

4.     La Ansiedad

 

5.   ¿Qué es la Salud Mental?

 

6.     El pensamiento Lateral

 

7.   Émile Coué "De día en día me estoy sintiendo 

       mejor y mejor"

 

8.     Uso racional de los Medicamentos

 

Crisis de Ansiedad

 

Las crisis de ansiedad, o ataques de pánico son períodos en los que el individuo sufre de una manera súbita un intenso miedo o temor unido a una gran agitación psicomotríz, con una duración variable de minutos a horas.

Las crisis de ansiedad generalmente aparecen de repente y pueden alcanzar su máxima intensidad en unos 10 minutos. No obstante, pueden continuar durante más tiempo si el paciente ha tenido el ataque desencadenado por una situación de la que no es o no se siente capaz de escapar. La persona desea escapar de dicha situación, llegando individuos a hacer grandes esfuerzos desesperados por intentar abandonarla.

La persona que sufre episodios de pánico se siente súbitamente aterrorizada muchas veces sin una razón evidente para sí misma o para los demás. Durante el ataque de pánico se producen síntomas físicos muy intensos: taquicardia, hiperventilación pulmonar, temblores, hipertensión arterial súbita, dificultad respiratoria (disnea), mareos e inestabilidad, sudoración, vómitos o náuseas,

Una crisis de ansiedad puede ocurrir en cualquier momento o lugar sin previo aviso, aunque generalmente existe un correlato interno o externo al individuo que lo desencadena. Durante la crisis de ansiedad se presenta al individuo una súbita aparición de un nivel elevado de ansiedad y excitación fisiológica sin causa aparente que la justifique a ese nivel. La aparición de estos episodios de miedo intenso es generalmente abrupta y suele no tener un claro desencadenante

A veces acompaña a la crisis una extrañeza del yo junto a una percepción de irrealidad y de no reconocimiento del entorno.

Las crisis de ansiedad no duran mucho pero son tan intensos que la persona afectada los percibe como muy prolongados. A menudo el individuo siente que está en peligro de muerte inminente y tiene una necesidad imperativa de escapar de un lugar o de una situación temida (aspecto congruente con la emoción que el sujeto está sintiendo). El hecho de no poder escapar físicamente de la situación de miedo extremo en que se encuentra el afectado acentúa sobremanera los síntomas de pánico.

Experimentar un ataque de pánico es una molesta, incómoda e intensa experiencia que suele relacionarse con que la persona restrinja su conducta, lo que puede conducir, en casos, a adoptar conductas limitativas para evitar supuestamente la repetición de las crisis.

A veces el fenómeno de crísis se reproduce durante el sueño.

La edad de inicio de este tipo de trastorno entre 18 y 25 años la mayoría de los casos (según DSM y CIE).

La crisis de ansiedad se desencadena tanto por factores externos (exteroceptivos) como afrontar una situación que produzca intranquilidad al sujeto, como por factores internos (interoceptivos), es decir, los significados que da a lo que percibe, en su vida emocional la propia persona.

 

Síntomas habituales, (entre otros):

 

·         Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la

              frecuencia cardíaca

·         Sudoración

·         Temblores o sacudidas

·         Sensación de ahogo o falta de aliento

·         Sensación de atragantarse

·         Opresión o malestar torácico

·         Náuseas o molestias abdominales

·         Inestabilidad, mareo o desmayo

·         Desrealización (sensación de irrealidad) o

              despersonalización (estar separado de uno mismo)

·         Miedo a perder el control o a perder la razón

·         Miedo a morir

·         Parestesias (sensación de entumecimiento u

               hormigueo)

·         Escalofríos o sofocaciones

·         Dolor en el pecho o nuca

·         Respiración forzada, arrítmica, apresurada

·         Sensación de ahogo

·         Mareos

·         Baja temperatura en las extremidades

·         Nauseas o vómitos

·         Escalofríos, estremecimientos

·         Contracciones musculares

·         Sequedad en la boca

·         Sensibilidad a la luz (dilatación de pupila)

·         Opresión o malestar torácico

·         Sensación de atragantamiento

·         Dificultades para hablar o comunicarse

·         Sensación de perder el control

·         Deseo imperativo de escapar del lugar o situación en

               los que se produjeron las crisis.

 

         Según el enfoque cognitivo-conductual, una vez concebida la idea que desencadena el pánico, la crisis fisiológica y psicológica se activa como consecuencia del círculo creciente de percepciones mentales y reacciones corporales de miedo. Las reacciones fisiológicas desencadenan nuevas percepciones de miedo que incrementan las reacciones del cuerpo de una manera cíclica y creciente. La incapacidad del sujeto para activar estrategias eficaces para detener el fenómeno creciente acaba desencadenando la denominado la crisis de ansiedad.

 

Podemos identificar básicamente dos etapas en el desarrollo de la crisis de ansiedad:

 

·         En la primera etapa - ansiedad anticipatoria -, existe una comunicación inconsciente entre la mente y el cuerpo. La mente considera que se aproxima una situación temida y estimula un proceso de pensamiento cuando recuerda una situación pasada difícil. En ese momento, la mente crea una imagen que indica al cuerpo a que responda ahora como si se estuvieran produciendo dificultades pasadas. Con esta información sobre crisis pasadas, la mente comienza a cuestionarse su capacidad para hacer frente a la crisis. Estas preguntas instruyen al cuerpo para prepararse contra cualquiera de las peores consecuencias posibles. La mente evoca imágenes en las que el sujeto no ha podido controlar el episodio anteriormente y se envía un mensaje de protección al cuerpo.

·         En la segunda etapa, estos mensajes entre mente y cuerpo ya no sólo se circunscriben al ámbito mental. Todo lo anterior provoca sensaciones físicas que el cuerpo de manera automática. El individuo afectado percibe los síntomas y automáticamente emite instrucciones al cuerpo para protegerse de la emergencia. Sin embargo, como no se trata de una verdadera crisis física, no se puede utilizar correcta y eficazmente la estrategia del organismo, preparando para la alerta. Como consecuencia, se produce un aumento de los síntomas físicos, lo que a su vez crea el ciclo vicioso de percepciones de amenaza y reacciones corporales que se sufren durante la crisis de ansiedad.

Aunque estos episodios de miedo extremo pueden aparecer de manera inesperada, se consideran parte de la respuesta evolutiva de los seres vivos. Así se la denominada reacción de lucha o huida. En la crisis, esta respuesta se produce fuera de contexto, inundando el organismo de hormonas (especialmente adrenalina y noradrenalina) como ayuda en defensa propia frente a una amenaza percibida.

El miedo extremo produce cambios fisiológicos inmediatos: se incrementa el metabolismo celular, aumenta la presión arterial, la concentración de la glucosa en sangre y la actividad cerebral, así como la coagulación sanguínea. El sistema inmunitario se detiene (al igual que toda función no esencial), la sangre fluye a los músculos mayores (especialmente a las extremidades inferiores en preparación para la huida) y el corazón bombea sangre a gran velocidad para trasportar hormonas a las células (especialmente adrenalina y noradrenalina). También se producen modificaciones faciales: tensión en los arcos superciliares para agrandar el campo de visión y así mejorarla, dilatación de las pupilas para facilitar la admisión de luz, entre otros. Durante una crisis de ansiedad la atención consciente queda fijada en el peligro inminente percibido.

Dado que los primeros ciclos de percepción y reacción se producen de manera inconsciente, el afectado se percata del hecho cuando los síntomas han alcanzado cierta intensidad, incluso se han mantenido en el tiempo. Esto sucede especialmente en el caso de las fobias: la atención del fóbico, incapaz de prestar atención a otra cosa distinta de su percepción de amenaza, magnifica desproporcionadamente el peligro percibido, sin atender a las consecuencias fisiológicas a largo plazo, como por ejemplo el dolor abdominal, diarrea y el vómito tras más tiempo del necesario de activación.

Aspectos psicológicos de la crisis

Se han identificado tres intento de solución llevada a cabo por el sujeto:

1)      evitación, 2) solicitud de ayuda y 3) intento de control.

 

·         1.- Evitación. El hecho de evitar la situación por su consciencia de falta de competencia para afrontar tal situación, conlleva un refuerzo futuro sobre la idea de seguir evitando dicha situación, dado que el sujeto confirma sus temores fundados de no poder controlarla. Lo cual genera un comportamiento de sucesivas conductas evasivas. Todo esto tiene como el aumento del escepticismo con respecto a los propios recursos, aumentando de esta manera la fobia e incluso las reacciones. De esa forma, el trastorno se hace cada vez más incapacitante y limitante.

·         2.- Solicitud de ayuda. Una vez que el círculo vicioso de la evasión se activa, la persona a menudo utiliza una segunda "estrategia" que resulta ser contraproducente: la solicitud de ayuda, es decir, la necesidad de estar siempre acompañado y confortado por alguien que está dispuesto a intervenir en caso de crisis y de pánico al perder el control. El efecto de esa solicitud es inicialmente el de tranquilizar a la persona afectada, pero poco a poco conduce a aumentar el miedo y sus consecuentes limitaciones. El individuo asume que por sí sólo no será capaz de controlarla en el futuro. De hecho, esta posibilidad de tener a alguien o algo (una sustancia o medicamento) para intervenir rápidamente en ayuda del que sufre el temor, termina por confirmar que el afectado es incapaz de enfrentar la situación temida en primera persona y, por tanto, ser capaz de manejar las consecuencias. Incluso este proceso tiende a generalizarse y lleva a la persona a "ser dependiente" y no poder controlarse por sí misma.

·         3.- Intento de control. El control sobre el comportamiento fisiológico y sus reacciones redunda en un ciclo perceptivo-reactivo para obligar a entrar al sujeto en acción a fin de afrontar el miedo. El sujeto vuelve la atención sobre sí mismo. Sin embargo, en el intento de mantener el control a toda costa sobre el propio organismo y sus funciones psíquicas, se experimenta una situación paradójica: la focalización de la atención en las reacciones fisiológicas (latidos del corazón, respiración, equilibrio, etc.) conduce inevitablemente a una alteración de algunas de las mismas funciones que fluían automáticamente, lo que provoca en cambio más alteraciones, activando de esta forma un círculo vicioso en el que "el intento de control desemboca en una pérdida de control".

 

Síndrome de

intestino irritable

 

El síndrome del intestino irritable (SII), también llamado cólon irritable, colitis funcional o neurosis intestinal ("SII" o "IBS" por sus siglas en inglés), es un trastorno psicosomático crónico funcional de origen desconocido y que afecta de manera desigual a un amplio porcentaje de la población pudiendo oscilar entre un 5% hasta alcanzar en algunas series a un 25% en población general según los países y el tipo de población estudiada.

Se trata de un conjunto de trastornos funcionales del intestino bastante frecuentes, ya que se estima que representa aproximadamente entre el 20 y el 50% del total de consultas ambulatorias.

Existen tres tipos de SII, dependiendo de qué síntoma es el que predomina: diarrea predominante (SII-D), el que cursa con estreñimiento predominante (SII-C) y el SII que presenta un patrón mixto o alternante (SII-A).

Características

El SII se caracteriza por la presencia de molestias abdominales de repetición o por la presencia de dolor abdominal de carácter cólico y naturaleza intermitente. Los dolores suelen afectar a la porción inferior del abdomen, aunque tanto la ubicación como su intensidad son variables, incluso en un mismo individuo. También se presentan cambios en la frecuencia de la evacuación intestinal y/o en la consistencia de las heces, traducido por la presencia de diarrea crónica o recurrente, estreñimiento, o ambos ocurriendo de forma alternante.

Presentan estreñimiento alternando con diarrea. El primero suele ser episódico, pero se puede hacer continuo e intratable con el empleo habitual de laxantes.

El síntoma más frecuente es el dolor abdominal o el dolor generalizado asociado con períodos de dolor abdominal. El dolor puede ser aliviado con la defecación y/o la expulsión de gases o defecar.

No existe un examen o diagnóstico exacto que determine con seguridad la presencia de un SII.

Existe una aparente relación entre del SII con el estrés, el dolor pélvico crónico, la fibromialgia y otros trastornos psicológicos. Dado que no existe una buena explicación para este fenómeno, se fortalece el punto de vista de que hay un factor neurológico para el SII.

Epidemiología

La frecuencia es entre un 10 - 20% en la población general de países occidentales con una esperanza de vida mucho más alta. La incidencia es semejante en India, Japón y China. El SII se presenta con una menor frecuencia en Tailandia y en áreas sudafricanas rurales. Las mujeres tienen un riesgo mayor de desarrollar SII que los hombres, a nivel mundial.

De las personas que tienen los síntomas de SII, sólo una pequeña proporción busca ayuda médica. Sin embargo, no existe disponible un método de cribado sencillo para hacer un diagnóstico en población general.

Síntomas

Los síntomas son variados y dispersos, caracterizados principalmente por molestias o dolor abdominal, en algunos casos dolor lumbar intenso, diarrea o estreñimiento crónicos a veces alternados o a veces con sólo uno de estos síntomas y sensación de plenitud. Pero siempre se trata de molestias abdominales con algún tipo de disfunción en la motilidad intestinal y con resultado negativo de todos los análisis médicos realizados en el tracto digestivo, desde estudios contrastados del intestino, tránsito intestinal, analítica, endoscopias, TAC con y sin contraste, resonancia nuclear magnética, etc. Otro dato indicativo es la hipersensibilidad a cualquier distensión abdominal producida por gases o alimentos irritantes.

La determinación de los niveles de calprotectina en heces, es un parámetro de elevada sensibilidad, para diferenciar pacientes con SII de otros procesos inflamatorios del intestino, tales como la enfermedad inflamatoria intestinal (EII).6

Suele ser una afección crónica y acompaña al paciente a lo largo de toda su vida, unas veces con síntomas leves que no precisan acudir al médico, otras veces suponiendo un importante trastorno en su vida diaria.

Fisiopatología

Investigaciones llevadas a cabo para intentar descifrar la etiología del SII dieron a luz resultados discordantes. Los cambios en la motilidad de cólon y causas inmunológicas se han discutido.

La ultrasensibilidad del intestino es un hallazgo mayor en pacientes de SII.

Cerca del 25% de los pacientes desarrolla los síntomas después de una enteritis pasada (parcialmente después de uso de antibióticos). En estos casos, una reacción inmune prolongada se discute actualmente como un patógeno. Hasta ahora, esto se basa principalmente en experimentos en el modelo animal. El papel de los microbióticos intestinales y sus alteraciones está cobrando gran importancia en los últimos años, así como el posible papel que puedan desempeñar algunos probióticos en su tratamiento y control.

El SII se podría considerar como un conglomerado de distintos desórdenes que cursan con síntomas semejantes pero con una etiología posiblemente diferente.

Factores desencadenantes

El estrés, la ansiedad emocional o la depresión suelen empeorar los síntomas.

Cada paciente, a su vez, puede presentar hipersensibilidad a alimentos variados. Aunque se ha establecido que los principales grupos de alimentos a los que los pacientes de intestino irritable son hipersensibles son el gluten del trigo, cebada, centeno, levaduras, leche, grasas, no siempre se cumple dicho patrón.

Debido a la hipersensibilidad, aquellas comidas que producen gases intestinales son también poco toleradas por los pacientes así como los cambios bruscos de dieta o hábitos.

Recomendaciones higiénico-dietéticas

En los casos que cursan con predominio del estreñimiento, se recomienda una alimentación que contenga fibras hidrosolubles (salvado de avena, cereales integrales con fibras hidrosolubles, verduras crudas y cocidas con celulosa de fácil digestión, frutas frescas, en tanto ello sea dentro de un sano razonamiento alimentario. Las fibras vegetales no hidrosolubles están contraindicadas en el SII-C, como las de salvados de trigo, arroz o maíz, semillas no digeribles (tomate, pepinos, etc.). Se debe aconsejar el consumo de frutas variadas, especialmente el kiwi por su claro efecto beneficioso en pacientes estreñidos.34

Si el cuadro es acompañado de diarrea, entonces se aconseja reducir el contenido de fibra vegetal en la dieta, principalmente en lo referente a las frutas y verduras frescas. Y administrar probióticos y astringentes como el carbón activado e hidrogeles como el agua de lino.35

En todos los casos, es recomendable evitar los alimentos que producen gases (meteorismo, flatulencia) en personas sensibles (legumbres secas, garbanzos, alubias, lentejas y coliflor, brócoli, repollo); también evitar las bebidas gasificadas con conservantes.

En general, es importante el equilibrio en la dieta entre grasas - en particular ingerir aceites crudos - (lípidos), hidratos de carbono - restringir los industrializados de alto valor glucémico - y proteínas degradadas. Hay que restringir el consumo de café y otras bebidas calientes o frías cafeínicas, moderar el alcohol, comer al menos tres a cuatro veces al día, hacerlo con tiempo y relajadamente, así como realizar una gimnasia adecuada de manera regular.

Tratamiento

Ningún tratamiento es definitivo y único contra este síndrome, pero no tomar medidas puede producir que éste acabe siendo crónico. No obstante, el tratamiento psicológico bajo el prisma cognitivo conductual presenta grandes índices de mejora en la calidad de vida de las personas. Dicho tratamiento se dirige a atacar y prevenir las crisis sintomáticas, aparte de generar hábitos y estrategias conductuales destinadas a una estabilización del trastorno que se acerque a una adaptabilidad digamos “normal” en la vida de la persona.

Un aspecto importante dentro de la terapéutica es que el paciente comprenda que no tiene “una enfermedad grave” ni se encuentra amenazado por “una enfermedad ”, ya que ésta suele ser la principal preocupación de las personas que buscan ayuda médica y psicológica.

Dependiendo del tipo de síntomas, el tratamiento normalmente abarca un conjunto de medidas:

·        El seguimiento de una dieta equilibrada.

·        El empleo de laxantes suaves para el estreñimiento

predominante si lo hubiere.

·        La utilización de antidiarreicos cuando se presenta diarrea.

·        El uso de medicamentos antiespasmódicos. Los

antiespasmódicos funcionan relajando el intestino y de esa

forma aliviando el dolor.

·        La psicoterapia es el tratamiento de elección al tratarse de un trastorno psicosomático. En especial la Psicoterapia Cognitivo – Conductual ha demostrado una estabilización de la vida de las personas lo suficientemente adaptada como para que su calidad de vida sea satisfactoria. Así se combinan estrategias de afrontamiento, habilidades sociales en algunos casos, estrategias para desdramatizar situaciones estresógenas, generación de hábitos de estilos de vida más saludables, como el ejercicio, entrenamiento en relajación, entrenamiento en resolución de problemas, entrenamiento en feedback interoceptivo adaptado, ajuste de miedos, mejora de la consciencia de logro y seguridad en sí mismos, entre muchas otras muchas técnicas bajo el prisma cognitivo conductual.

 

El SII no es un proceso preocupante en absoluto, ni está ligado al desarrollo de otras enfermedades del intestino. Sin embargo, debido al dolor crónico, las frecuentes molestias que origina, el absentismo laboral, las fobias sociales y otros efectos negativos de la calidad de la vida, y el fracaso de los modelos tradicionales como tratamiento único, los pacientes se perciben a sí mismos con pocas expectativas de cambio.

Afortunadamente, disponemos de tratamientos eficaces para controlar los síntomas que produce, y desarrollar hábitos nuevos conductuales, lo que permite generalmente que los pacientes lleven un modo de vida completamente normal.

 

 

     La depresión

   

La depresión (del latín depressio, que significa «opresión», «encogimiento» o «abatimiento») es el diagnóstico psicológico que describe un trastorno del estado de ánimo, transitorio o permanente, caracterizado por sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad, además de provocar una incapacidad total o parcial para disfrutar de las cosas y de los acontecimientos de la vida cotidiana (anhedonia). Los desórdenes depresivos pueden estar, en mayor o menor grado, acompañados de ansiedad. Esta alteración psíquica, en algunos casos, puede constituir una de las fases del trastorno bipolar.

El término psicológico hace referencia a un síndrome o conjunto de síntomas que afectan principalmente a la esfera afectiva: la tristeza patológica, el decaimiento, la irritabilidad o un trastorno del humor que puede disminuir el rendimiento en el trabajo o limitar la actividad vital habitual, independientemente de que su causa sea conocida o desconocida. Aunque ése es el núcleo principal de síntomas, la depresión también puede expresarse a través de afecciones de tipo cognitivo, volitivo o incluso somático. En la mayor parte de los casos, el diagnóstico es clínico, aunque debe diferenciarse de cuadros de expresión parecida, como los trastornos de ansiedad. La persona aquejada de depresión puede no vivenciar tristeza, sino pérdida de interés e incapacidad para disfrutar las actividades lúdicas habituales, así como una vivencia poco motivadora y más lenta del transcurso del tiempo. Su origen es multifactorial, aunque hay que destacar factores desencadenantes puntuales tales como el estrés y sentimientos (derivados de una decepción sentimental, la contemplación o vivencia de un accidente, asesinato o tragedia, el trastorno por malas noticias, pena, y el haber atravesado una experiencia cercana a la muerte).

También hay otros orígenes, como una elaboración inadecuada del duelo (por la muerte de un ser querido) o incluso el consumo de determinadas sustancias (abuso de alcohol o de otras sustancias tóxicas) y factores de predisposición como la genética o un condicionamiento educativo.

La depresión puede tener importantes consecuencias sociales y personales, desde la incapacidad laboral (ya que se puede presentar un agotamiento que se verá reflejado en la falta de interés hacia uno mismo, o incluso la desgana para la productividad, lo cual no sólo afectará a quien está pasando por la depresión, sino también a quienes lo rodean) incluso pudiendo desencadenar hasta el suicidio.

Desde la psiquiatría, a través de un enfoque farmacológico, se propone el uso de antidepresivos. Sin embargo, los antidepresivos sólo han demostrado ser especialmente eficaces en depresión mayor/grave, y siempre y cuando se complemente con psicoterapia psicológica para evitar la dependencia a los mismos.

Desde la Psicología hace referencia a la descripción de una situación individual mediante síntomas que correlacionan con contenidos mnémicos intrapsíquicos fruto de la experiencia pasada. Todo ello desemboca en un complejo sistema en el cual se entrelaza el dolor psíquico, las somatizaciones producto de ellos, los estados emocionales, las nuevas vivencias, el feedback que tiene la persona de las mismas, etc.

Los principales tipos de depresión son:

·         Trastorno depresivo mayor

·         Trastorno distímico

·         Trastorno afectivo estacional

·         Depresión bipolar

El trastorno depresivo mayor y el distímico son las formas más comunes de depresión, el trastorno distímico es más crónico, con una tristeza persistente durante al menos dos años. El trastorno afectivo estacional tiene los mismos síntomas que el trastorno depresivo mayor, en lo que difiere es que se produce en una época del año, suele ser el invierno. La depresión bipolar es la fase depresiva de un trastorno llamado Trastorno Bipolar.

Tratamiento:

Independientemente de que se llegue a un diagnóstico preciso del tipo de trastorno depresivo, si la situación anímica supone una limitación en las actividades habituales del paciente, o una disminución de su capacidad funcional en cualquiera de sus esferas, social, laboral, personal, se considera adecuada la instauración de un tratamiento psicológico, (sólo a veces inicialmente apoyado por otro farmacológico). El fin del tratamiento es el de mejorar la situación anímica, así como restaurar un adecuado funcionamiento de las capacidades personales y socio-laborales y mejorar, en general, la calidad de vida del paciente, disminuyendo la morbilidad y mortalidad, y evitando en lo posible las recaídas.

La selección del tratamiento dependerá del resultado de la evaluación. Existe una gran variedad de medicamentos antidepresivos y psicoterapias que se pueden utilizar para tratar los trastornos depresivos.

Los psiquiatras tienen competencias en recetar medicamentos. Los psicólogos tienen competencias en psicoterapia como psicoterapeutas para desde la modificación de conducta y sus antecedentes cognitivos desarrollar nuevas estrategias de afrontamiento destinadas a la mejoría y/o total remisión de los síntomas, restableciendo una completa, adaptativa y estable calidad de vida.

 

 

     La ansiedad

 

 

          La ansiedad es una reacción emocional normal necesaria para la supervivencia de los seres humanos. No obstante, las reacciones de ansiedad pueden alcanzar niveles excesivamente altos o pueden ser poco adaptativas en determinadas situaciones. En este caso la reacción deja de ser normal y se considera patológica.

Los trastornos que pueden producirse cuando la ansiedad es muy elevada tradicionalmente se dividen en:



          

           1.− Trastornos físicos

           2.− Trastornos psicológicos

 

1.-Entre los trastornos físicos que tradicionalmente se atienden desde la medicina se encuentran los llamados trastornos psicofisiológicos:

− trastornos cardiovasculares (enfermedad coronaria, hipertensión, arritmias, etc.),

− trastornos digestivos (cólon irritable, úlcera),

− trastornos respiratorios (asma),

− trastornos dermatológicos (psoriasis, acné, eczema),

− y otros trastornos psicofisiológicos (cefaleas tensionales, dolor crónico, disfunciones sexuales, infertilidad, etc.).

La ansiedad también está asociada a desórdenes relacionados con sistema inmune, como el cáncer o la artritis reumatoide.

También encontramos niveles altos de ansiedad en trastornos crónicos que amenazan la calidad de vida, en los trastornos en los que el dolor juega un papel importante, etc.

Dichos trastornos, también son abordados, debido a su correlato psíquico indisolublemente unido, desde la Psiquiatría y Psicología para buscar siempre la total recuperación de la salud psico-física del paciente.

2.− Entre los trastornos psicológicos los más frecuentes son los trastornos de ansiedad.

Los trastornos de ansiedad vienen especificados con sus criterios diagnósticos, universalmente aceptados, en la DSM-IV TR, o Clasificación de Trastornos Mentales de la Asociación de Psiquiatría Americana.

Criterios diagnóstico: Trastorno de ansiedad

  • Ataques de pánico (crisis de ansiedad, crisis de angustia, panic attack)
  • Agorafobia
  • − Trastorno de angustia sin agorafobia (F41.0)
  • − Trastorno de angustia con agorafobia (F40.01)
  • − Agorafobia sin historia de trastorno de angustia (F40.00)
  • Fobia específica (F40.02)
  • Fobia social (F40.1)
  • Trastorno obsesivo-compulsivo (F42.8)
  • Trastorno por estrés postraumático (F43.1)
  • Trastorno por estrés agudo (F43.0)
  • Trastorno de ansiedad generalizada (F41.1)
  • Trastorno de ansiedad debido a enfermedad médica (F06.4)
  • Trastorno de ansiedad inducido por sustancias

Además de estos trastornos, agrupados bajo el rótulo “trastornos de ansiedad”, en la DSM-IV TR se incluye finalmente un trastorno de ansiedad infantil, el trastorno de ansiedad por separación.

Los criterios diagnósticos de estos desórdenes, según se describen en la DSM-IV TR.

Criterios  diagnóstico de los ataques de pánico

 

Aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, acompañada de cuatro (o más) de los siguientes síntomas, que se inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión en los primeros 10 minutos:

1. palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca

2. sudoración

3. temblores o sacudidas

4. sensación de ahogo o falta de aliento

5. sensación de atragantarse

6. opresión o malestar torácico

7. náuseas o molestias abdominales

8. inestabilidad, mareo o desmayo

9. desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo)

10. miedo a perder el control o volverse loco

11. miedo a morir

12. parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo)

13. escalofríos o sofocaciones

 

Criterios diagnóstico de la agorafobia

A. Aparición de ansiedad al encontrarse en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil (o embarazoso) o donde, en el caso de aparecer una crisis de angustia inesperada o más o menos relacionada con una situación, o bien síntomas similares a la angustia, puede no disponerse de ayuda. Los temores agorafóbicos suelen estar relacionados con un conjunto de situaciones características, entre las que se incluyen estar solo fuera de casa; mezclarse con la gente o hacer cola; pasar por un puente, o viajar en autobús, tren o automóvil.

Nota: Considerar el diagnóstico de fobia específica si el comportamiento de evitación se limita a una o pocas situaciones específicas, o de fobia social si tan sólo se relaciona con acontecimientos de carácter social.

B. Estas situaciones se evitan (p. ej., se limita el número de viajes), se resisten a costa de un malestar o ansiedad significativos por temor a que aparezca una crisis de angustia o síntomas similares a la angustia, o se hace indispensable la presencia de un conocido para soportarlas.

C. Esta ansiedad o comportamiento de evitación no puede explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental como fobia social (p. ej., evitación limitada a situaciones sociales por miedo a ruborizarse), fobia específica (p. ej., evitación limitada a situaciones aisladas como los ascensores), trastorno obsesivo-compulsivo (p. ej., evitación de todo lo que pueda ensuciar en un individuo con ideas obsesivas de contaminación), trastorno por estrés postraumático (p. ej., evitación de estímulos relacionados con una situación altamente estresante o traumática) o trastorno de ansiedad por separación (p. ej., evitación de abandonar el hogar o la familia).

 

Criterios diagnóstico ataque de pánico sin agorafobia

           A. Se cumplen 1 y 2:

1.crisis de angustia inesperadas recidivantes

2.al menos una de las crisis se ha seguido durante 1 mes (o

más) de uno (o más) de los siguientes síntomas:

(a)     inquietud persistente ante la posibilidad de tener más

crisis

(b)    preocupación por las implicaciones de la crisis o sus

consecuencias (por ej., perder el control, sufrir un infarto de miocardio, "volverse loco")

(c)     cambio significativo del comportamiento relacionado con

las crisis

B. Ausencia de agorafobia.

C. Las crisis de angustia no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o una enfermedad médica (p. ej., hipertiroidismo).

D. Las crisis de angustia no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental, como por ejemplo fobia social (p. ej., aparecen al exponerse a situaciones sociales temidas), fobia específica (p. ej., el exponerse a situaciones fóbicas específicas), trastorno obsesivo-compulsivo (p. ej., al exponerse a la suciedad cuando la obsesión versa sobre el tema de la contaminación), trastorno por estrés postraumático (p. ej., en respuesta a estímulos asociados a situaciones altamente estresantes), o trastorno por ansiedad de separación (p. ej., al estar lejos de casa o de los seres queridos).

 
Criterios diagnóstico ataque de pánico con agorafobia

A. Se cumplen 1 y 2:

1. crisis de angustia inesperadas recidivantes

2. al menos una de las crisis se ha seguido durante 1 mes (o más) de uno (o más) de los siguientes síntomas:

(a) inquietud persistente por la posibilidad de tener más crisis

(b) preocupación por las implicaciones de la crisis o sus consecuencias (por ej., perder el control, sufrir un infarto de miocardio, "volverse loco")

(c) cambio significativo del comportamiento relacionado con las crisis

B. Presencia de agorafobia.

C. Las crisis de angustia no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o una enfermedad médica (p. ej., hipertiroidismo).

D. Las crisis de angustia no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental, como por ejemplo fobia social (p. ej., aparecen al exponerse a situaciones sociales temidas), fobia específica (p. ej., el exponerse a situaciones fóbicas específicas), trastorno obsesivo-compulsivo (p. ej., al exponerse a la suciedad cuando la obsesión versa sobre el tema de la contaminación), trastorno por estrés postraumático (p. ej., en respuesta a estímulos asociados a situaciones altamente estresantes), o trastorno por ansiedad por separación (p. ej., al estar lejos de casa o de los seres queridos).

 

Criterios  diagnóstico de agorafobia sin ataques de pánico

A. Aparición de agorafobia en relación con el temor de desarrollar síntomas similares a la angustia (p. ej., mareos o diarrea).

B. Nunca se han cumplido los criterios diagnósticos del trastorno de angustia.

C. El trastorno no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (drogas, fármacos) o de una enfermedad médica.

D. Si el individuo presenta una enfermedad médica, el temor descrito en el Criterio A es claramente excesivo en comparación con el habitualmente asociado a la enfermedad médica.

 

Criterios diagnóstico de la fobia específica

A. Temor acusado y persistente que es excesivo o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos (p. ej., volar, precipicios, animales, administración de inyecciones, visión de sangre).

B. La exposición al estímulo fóbico provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional o más o menos relacionada con una situación determinada.

A. Nota: En los niños la ansiedad puede traducirse en lloros, berrinches, inhibición o abrazos.

B. La persona reconoce que este miedo es excesivo o irracional.

C. Nota: En los niños este reconocimiento puede faltar.

D. La(s) situación(es) fóbica(s) se evitan o se soportan a costa de una intensa ansiedad o malestar.

E. Los comportamientos de evitación, la anticipación ansiosa, o el malestar provocados por la(s) situación(es) temida(s) interfieren acusadamente con la rutina normal de la persona, con las relaciones laborales (o académicas) o sociales, o bien provocan un malestar clínicamente significativo.

F. En los menores de 18 años la duración de estos síntomas debe haber sido de 6 meses como mínimo.

G. La ansiedad, las crisis de angustia o los comportamientos de evitación fóbica asociados a objetos o situaciones específicos no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental, por ejemplo, un trastorno obsesivo-compulsivo (p. ej., miedo a la suciedad en un individuo con ideas obsesivas de contaminación), trastorno por estrés postraumático (p. ej., evitación de estímulos relacionados con un acontecimiento altamente estresante), trastorno de ansiedad por separación (p. ej., evitación de ir a la escuela), fobia social (p. ej., evitación de situaciones sociales por miedo a que resulten embarazosas), trastorno de angustia con agorafobia, o agorafobia sin historia de trastorno de angustia.

Tipos:

− Tipo animal

− Tipo ambiental (p. ej., alturas, tormentas, agua)

− Tipo sangre-inyecciones-daño

− Tipo situacional (p. ej., aviones, ascensores, recintos cerrados)

− Otros tipos (p. ej., evitación fóbica de situaciones que pueden provocar atragantamiento, vómito o adquisición de una enfermedad; en los niños, evitación de sonidos intensos o personas disfrazadas).

 

Criterios diagnóstico de la fobia social

A. Temor acusado y persistente por una o más situaciones sociales o actuaciones en público en las que el sujeto se ve expuesto a personas que no pertenecen al ámbito familiar o a la posible evaluación por parte de los demás. El individuo teme actuar de un modo (o mostrar síntomas de ansiedad) que sea humillante o embarazoso. Nota: En los niños es necesario haber demostrado que sus capacidades para relacionarse socialmente con sus familiares son normales y han existido siempre, y que la ansiedad social aparece en las reuniones con individuos de su misma edad y no sólo en cualquier interrelación con un adulto.

B. La exposición a las situaciones sociales temidas provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional o más o menos relacionada con una situación. Nota: En los niños la ansiedad puede traducirse en lloros, berrinches, inhibición o retraimiento en situaciones sociales donde los asistentes no pertenecen al marco familiar.

C. El individuo reconoce que este temor es excesivo o irracional. Nota: En los niños puede faltar este reconocimiento.

D. Las situaciones sociales o actuaciones en público temidas se evitan o bien se experimentan con ansiedad o malestar intensos.

E. Los comportamientos de evitación, la anticipación ansiosa, o el malestar que aparece en la(s) situación(es) social(es) o actuación(es) en público temida(s) interfieren acusadamente con la rutina normal del individuo, con sus relaciones laborales (o académicas) o sociales, o bien producen un malestar clínicamente significativo.

F. En los individuos menores de 18 años la duración del cuadro sintomático debe prolongarse como mínimo 6 meses.

G. El miedo o el comportamiento de evitación no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o de una enfermedad médica y no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno metal (p. ej., trastorno de angustia con o sin agorafobia, trastorno de ansiedad por separación, trastorno dismórfico corporal, un trastorno generalizado del desarrollo o trastorno esquizoide de la personalidad).

H. Si hay una enfermedad médica u otro trastorno mental, el temor descrito en el Criterio A no se relaciona con estos procesos (p. ej., el miedo no es debido a la tartamudez, a los temblores de la enfermedad de Parkinson o a la exhibición de conductas alimentarias anormales en la anorexia nerviosa o en la bulimia nerviosa).

Especificar si:

− Generalizada: si los temores hacen referencia a la mayoría de las situaciones sociales (considerar también el diagnóstico adicional de trastorno de la personalidad por evitación)

 

Criterios diagnóstico del trastorno obsesivo-compulsivo

A. Se cumple para las obsesiones y las compulsiones:

Las obsesiones se definen por 1, 2, 3 y 4:

1. pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan en algún momento del trastorno como intrusos e inapropiados, y causan ansiedad o malestar significativos

2. los pensamientos, impulsos o imágenes no se reducen a simples preocupaciones excesivas sobre problemas de la vida real

3. la persona intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o bien intenta neutralizarlos mediante otros pensamientos o actos

4. la persona reconoce que estos pensamientos, impulsos o imágenes obsesivos son el producto de su mente (y no vienen impuestos como en la inserción del pensamiento)

Las compulsiones se definen por 1 y 2:

1. comportamientos (p. ej., lavado de manos, puesta en orden de objetos, comprobaciones) o actos mentales (p. ej., rezar, contar o repetir palabras en silencio) de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o con arreglo a ciertas reglas que debe seguir estrictamente

2. el objetivo de estos comportamientos u operaciones mentales es la prevención o reducción del malestar o la prevención de algún acontecimiento o situación negativos; sin embargo, estos comportamientos u operaciones mentales o bien no están conectados de forma realista con aquello que pretenden neutralizar o prevenir o bien resultan claramente excesivos

B. En algún momento del curso del trastorno la persona ha reconocido que estas obsesiones o compulsiones resultan excesivas o irracionales.

Nota: Este punto no es aplicable en los niños.

C. Las obsesiones o compulsiones provocan un malestar clínico significativo, representan una pérdida de tiempo (suponen más de 1 hora al día) o interfieren marcadamente con la rutina diaria del individuo, sus relaciones laborales (o académicas) o su vida social.

D. Si hay otro trastorno, el contenido de las obsesiones o compulsiones no se limita a él (p. ej., preocupaciones por la comida en un trastorno alimentario, arranque de cabellos en la tricotilomanía, inquietud por la propia apariencia en el trastorno dismórfico corporal, preocupación por las drogas en un trastorno por consumo de sustancias, preocupación por estar padeciendo una grave enfermedad en la hipocondría, preocupación por las necesidades o fantasías sexuales en una parafilia o sentimientos repetitivos de culpabilidad en el trastorno depresivo mayor).

E. El trastorno no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o de una enfermedad médica.

Especificar si:

− Con poca conciencia de enfermedad: si, durante la mayor parte del tiempo del episodio actual, el individuo no reconoce que las obsesiones o compulsiones son excesivas o irracionales.



 

Criterios diagnóstico del trastorno por estrés postraumático

A. La persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático en el que han existido 1 y 2:

1. la persona ha experimentado, presenciado o le han explicado uno (o más) acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás

2. la persona ha respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos. Nota: En los niños estas respuestas pueden expresarse en comportamientos desestructurados o agitados

B. El acontecimiento traumático es reexperimentado persistentemente a través de una (o más) de las siguientes formas:

1. recuerdos del acontecimiento recurrentes e intrusos que provocan malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos o percepciones. Nota: En los niños pequeños esto puede expresarse en juegos repetitivos donde aparecen temas o aspectos característicos del trauma

2. sueños de carácter recurrente sobre el acontecimiento, que producen malestar. Nota: En los niños puede haber sueños terroríficos de contenido irreconocible

3. el individuo actúa o tiene la sensación de que el acontecimiento traumático está ocurriendo (se incluye la sensación de estar reviviendo la experiencia, ilusiones, alucinaciones y episodios disociativos de flashback, incluso los que aparecen al despertarse o al intoxicarse). Nota: Los niños pequeños pueden reescenificar el acontecimiento traumático específico

4. malestar psicológico intenso al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático

5. respuestas fisiológicas al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático

C. Evitación persistente de estímulos asociados al trauma y embotamiento de la reactividad general del individuo (ausente antes del trauma), tal y como indican tres (o más) de los siguientes síntomas:

1. esfuerzos para evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático

2. esfuerzos para evitar actividades, lugares o personas que motivan recuerdos del trauma

3. incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma

4. reducción acusada del interés o la participación en actividades significativas

5. sensación de desapego o enajenación frente a los demás

6. restricción de la vida afectiva (p. ej., incapacidad para tener sentimientos de amor)

7. sensación de un futuro desolador (p. ej., no espera obtener un empleo, casarse, formar una familia o, en definitiva, llevar una vida normal)

D. Síntomas persistentes de aumento de la activación (arousal) (ausente antes del trauma), tal y como indican dos (o más) de los siguientes síntomas:

1. dificultades para conciliar o mantener el sueño

2. irritabilidad o ataques de ira

3. dificultades para concentrarse

4. hipervigilancia

5. respuestas exageradas de sobresalto

E. Estas alteraciones (síntomas de los Criterios B, C y D) se prolongan más de 1 mes.

F. Estas alteraciones provocan malestar clínico significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

Especificar si:

− Agudo: si los síntomas duran menos de 3 meses Crónico: si los síntomas duran 3 meses o más.

Especificar si:

− De inicio demorado: entre el acontecimiento traumático y el inicio de los síntomas han pasado como mínimo 6 meses.

Criterios para el diagnóstico de trastorno por estrés agudo

A. La persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático en el que han existido 1 y 2:

1. la persona ha experimentado, presenciado o le han explicado uno (o más) acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás

2. la persona ha respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos

B. Durante o después del acontecimiento traumático, el individuo presenta tres (o más) de los siguientes síntomas disociativos:

1. sensación subjetiva de embotamiento, desapego o ausencia de reactividad emocional

2. reducción del conocimiento de su entorno (p. ej., estar aturdido)

3. desrealización

4. despersonalización

5. amnesia disociativa (p. ej., incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma)

C. El acontecimiento traumático es reexperimentado persistentemente en al menos una de estas formas: imágenes, pensamientos, sueños, ilusiones, episodios de flashback recurrentes o sensación de estar reviviendo la experiencia, y malestar al exponerse a objetos o situaciones que recuerdan el acontecimiento traumático.

D. Evitación acusada de estímulos que recuerdan el trauma (p. ej., pensamientos, sentimientos, conversaciones, actividades, lugares, personas).

E. Síntomas acusados de ansiedad o aumento de la activación (arousal) (p. ej., dificultades para dormir, irritabilidad, mala concentración, hipervigilancia, respuestas exageradas de sobresalto, inquietud motora).

F. Estas alteraciones provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo, o interfieren de forma notable con su capacidad para llevar a cabo tareas indispensables, por ejemplo, obtener la ayuda o los recursos humanos necesarios explicando el acontecimiento traumático a los miembros de su familia.

G. Estas alteraciones duran un mínimo de 2 días y un máximo de 4 semanas, y aparecen en el primer mes que sigue al acontecimiento traumático.

H. Estas alteraciones no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o a una enfermedad médica, no se explican mejor por la presencia de un trastorno psicótico breve.

 

Criterios diagnóstico del trastorno de ansiedad generalizada

A. Ansiedad y preocupación excesivas (expectación aprensiva) sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades (como el rendimiento laboral o escolar), que se prolongan más de 6 meses.

B. Al individuo le resulta difícil controlar este estado de constante preocupación.

C. La ansiedad y preocupación se asocian a tres (o más) de los seis síntomas siguientes (algunos de los cuales han persistido más de 6 meses).

Nota: En los niños sólo se requiere uno de estos síntomas:

1. inquietud o impaciencia

2. fatigabilidad fácil

3. dificultad para concentrarse o tener la mente en blanco

4. irritabilidad

5. tensión muscular

6. alteraciones del sueño (dificultad para conciliar o mantener el sueño, o sensación al despertarse de sueño no reparador)

D. El centro de la ansiedad y de la preocupación no se limita a los síntomas de un trastorno; por ejemplo, la ansiedad o preocupación no hacen referencia a la posibilidad de presentar una crisis de angustia (como en el trastorno de angustia), pasarlo mal en público (como en la fobia social), contraer una enfermedad (como en el trastorno obsesivo-compulsivo), estar lejos de casa o de los seres queridos (como en el trastorno de ansiedad por separación), engordar (como en la anorexia nerviosa), tener quejas de múltiples síntomas físicos (como en el trastorno de somatización) o padecer una enfermedad grave (como en la hipocondría), y la ansiedad y la preocupación no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno por estrés postraumático.

E. La ansiedad, la preocupación o los síntomas físicos provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

F. Estas alteraciones no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o a una enfermedad médica (p. ej., hipertiroidismo) y no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno del estado de ánimo, un trastorno psicótico o un trastorno generalizado del desarrollo.

 

Criterios  diagnóstico del trastorno debido a enfermedad médica

A. La ansiedad prominente, las crisis de angustia o las obsesiones o compulsiones predominan en el cuadro clínico.

B. A partir de la historia clínica, de la exploración física o de las pruebas de laboratorio se demuestra que las alteraciones son la consecuencia fisiológica directa de una enfermedad médica.

C. Estas alteraciones no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental (p. ej., trastorno adaptativo con ansiedad en el que el agente estresante es una enfermedad médica grave).

D. Estas alteraciones no aparecen exclusivamente en el transcurso de un delirium.

E. Estas alteraciones provocan un malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

Especificar si:

− Con ansiedad generalizada: cuando predomina una ansiedad o preocupación excesivas centradas en múltiples acontecimientos o actividades.

− Con crisis de angustia: cuando predominan las crisis de angustia.

− Con síntomas obsesivo-compulsivos: cuando predominan las obsesiones o las compulsiones en la presentación clínica.

Nota de codificación: Incluir el nombre de la enfermedad médica en el Eje I, por ejemplo, F06.4 Trastorno de ansiedad debido a feocromocitoma, con ansiedad generalizada [293.89]; codificar también la enfermedad médica en el Eje III.

 

Criterios diagnóstico del trastorno de ansiedad inducido por sustancias

A. La ansiedad de carácter prominente, las crisis de angustia o las obsesiones o compulsiones predominan en el cuadro clínico.

B. A partir de la historia clínica, de la exploración física o de las pruebas de laboratorio se demuestra que 1 o 2:

1. los síntomas del Criterio A aparecen durante la intoxicación o abstinencia o en el primer mes siguiente

2. el consumo del medicamento está relacionado etiológicamente con la alteración

C. La alteración no se explica mejor por la presencia de un trastorno de ansiedad no inducido por sustancias. Entre las pruebas que demuestran que los síntomas pueden atribuirse más correctamente a un trastorno de ansiedad no inducido por sustancias se incluyen las siguientes: la aparición de los síntomas precede al consumo de la sustancia (o medicamento); los síntomas persisten durante un tiempo considerable (p. ej., alrededor de 1 mes) después del final del período agudo de intoxicación o de abstinencia, o son claramente excesivos en comparación con los que cabría esperar teniendo en cuenta el tipo o la cantidad de sustancia consumida o la duración de este consumo; o existen otras pruebas que sugieren la existencia de un trastorno de ansiedad independiente no inducido por sustancias (p. ej., una historia de episodios de carácter recidivante no relacionados con sustancias).

D. La alteración no aparece exclusivamente en el transcurso de un delirium.

E. La alteración provoca un malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

Nota: Sólo debe efectuarse este diagnóstico en vez del de intoxicación o abstinencia cuando los síntomas de ansiedad son claramente excesivos en comparación con los que cabria esperar en una intoxicación o una abstinencia y cuando son de suficiente gravedad como para merecer una atención clínica independiente.

Código para el trastorno de ansiedad inducido por (sustancia específica)

− F10.8 Alcohol [291.8]

− F16.8 Alucinógenos [292.89]

− F15.8 Anfetamina (o sustancias similares) [292.89]

− F15.8 Cafeína [292.89]

− F12.8 Cannabis [292.89]

− F14.8 Cocaína [292.89]

− F19.8 Fenciclidina (o derivados) [292.89]

− F18.8 Inhalantes [292.89]

− F13.8 Sedantes, hipnóticos o ansiolíticos [292.89]

− F19.8 Otras sutancias (o desconocidas) [292.89]

Especificar si:

− Con ansiedad generalizada: si predominan una ansiedad o una preocupación excesivas, centradas en múltiples acontecimientos o actividades Con crisis de angustia: si predominan las crisis de angustia.

− Con síntomas obsesivo-compulsivos: si predominan las obsesiones o las compulsiones.

− Con síntomas fóbicos: si predominan síntomas de carácter fóbico.

Especificar si:

− De inicio durante la intoxicación: si se cumplen los criterios diagnósticos de intoxicación por una sustancia y los síntomas aparecen durante el síndrome de intoxicación.

− De inicio durante la abstinencia: si se cumplen los criterios diagnósticos de síndrome de abstinencia de una sustancia y los síntomas aparecen durante o poco después de la abstinencia.

 

Criterios diagnóstico para el trastorno de ansiedad de separación

A. Ansiedad excesiva e inapropiada para el nivel de desarrollo del sujeto, concerniente a su separación respecto del hogar o de las personas con quienes está vinculado, puesta de manifiesto por tres (o más) de las siguientes circunstancias:

1. malestar excesivo recurrente cuando ocurre o se anticipa una separación respecto del hogar o de las principales figuras vinculadas

2. preocupación excesiva y persistente por la posible pérdida de las principales figuras vinculadas o a que éstas sufran un posible daño

3. preocupación excesiva y persistente por la posibilidad de que un acontecimiento adverso dé lugar a la separación de una figura vinculada importante (p. ej., extraviarse o ser secuestrado)

4. resistencia o negativa persistente a ir a la escuela o a cualquier otro sitio por miedo a la separación

5. resistencia o miedo persistente o excesivo a estar en casa solo o sin las principales figuras vinculadas, o sin adultos significativos en otros lugares

6. negativa o resistencia persistente a ir a dormir sin tener cerca una figura vinculada importante o a ir a dormir fuera de casa

7. pesadillas repetidas con temática de separación

8. quejas repetidas de síntomas físicos (como cefaleas, dolores abdominales, náuseas o vómitos) cuando ocurre o se anticipa la separación respecto de figuras importantes de vinculación

B. La duración del trastorno es de por lo menos 4 semanas.

C. El inicio se produce antes de los 18 años de edad.

D. La alteración provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, académico (laboral) o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

E. La alteración no ocurre exclusivamente en el transcurso de un trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia u otro trastorno pospsicótico, y en adolescentes y adultos no se explica mejor por la presencia de un trastorno de angustia con agorafobia.

Especificar si:

− Inicio temprano: si el inicio tiene lugar antes de los 6 años de edad.

¿Qué es la salud mental?

La salud mental no es sólo la ausencia de trastornos mentales. Se define como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.

En la mayoría de los países, sobre todo en los de ingresos bajos y medios, los servicios de salud mental adolecen de una grave escasez de recursos, tanto humanos como económicos. La mayoría de los recursos de atención sanitaria disponibles se destinan actualmente a la atención y el tratamiento especializados de los enfermos mentales y, en menor medida, a un sistema integrado de salud mental. En lugar de proporcionar atención en grandes hospitales psiquiátricos, los países deberían integrar la salud mental en la asistencia primaria, ofrecer atención de salud mental en los hospitales generales y crear servicios comunitarios de salud mental.

Aún más reducidos son los fondos disponibles para la promoción de la salud mental, expresión amplia que abarca toda una serie de estrategias destinadas a lograr resultados positivos en materia de salud mental. El desarrollo de los recursos y las capacidades de la persona y la mejora de la situación socioeconómica figuran entre los objetivos de esas estrategias.

La promoción de la salud mental requiere que se adopten medidas multisectoriales, en las que participen diversos sectores del gobierno y organizaciones no gubernamentales o comunitarias. El principal fin ha de ser promover la salud mental durante todo el ciclo vital, para garantizar a los niños un comienzo saludable en la vida y evitar trastornos mentales en la edad adulta y la vejez.



 

Fuente: Organización Mundial de la Salud (O.M.S)

            El pensamiento lateral

 

Es el método de pensamiento que puede ser empleado como técnica para la resolución de problemas de manera imaginativa, cuando de otro modo el curso de pensamiento está bloqueado. El término fue acuñado por Edward de Bono, en su libro New Think: The Use of Lateral Thinking y publicado en 1967, que se refiere a la técnica que permite la resolución de problemas de una manera indirecta y con un enfoque creativo. El pensamiento lateral es una forma específica de organizar los procesos de pensamiento, que busca una solución mediante estrategias o algoritmos no ortodoxos, que normalmente serían ignorados por el pensamiento lógico.

El "pensamiento lateral" ha alcanzado difusión en el área de la Psicología individual y social. Este se caracteriza por producir ideas que estén fuera del patrón de pensamiento habitual.

La idea central es la siguiente: al evaluar un problema existiría la tendencia a seguir un patrón natural o habitual de pensamiento (las sillas son para sentarse, el suelo para caminar, un vaso para ser llenado con un líquido, etc.), lo cual limitaría las soluciones posibles. Con el pensamiento lateral sería posible romper con este patrón rígido, lo que permitiría obtener ideas mucho más creativas e innovadoras para representar todos esos caminos alternativos o desacostumbrados, que permiten la resolución de los problemas de forma indirecta y con un enfoque creativo.

Se trata de hacer posible un desvío del camino o patrón habitual del pensamiento.

Según esta teoría, la aplicación del pensamiento lateral a la vida cotidiana, permitiría encontrar diferentes, nuevas e ingeniosas respuestas para problemas ya conocidos .

El pensamiento lateral puede ser un motor del cambio. Como técnica o habilidad personal puede ser utilizado en la resolución de problemas de la vida cotidiana, tanto laborales como domésticos ya sea individual o en grupo.

De Bono plantea que el pensamiento lateral puede ser desarrollado a través del entrenamiento de técnicas que permitan la apertura a más soluciones posibles, y a mirar un mismo objeto desde distintos puntos de vista.

Elementos del pensamiento lateral:

Hay cuatro elementos clave en el proceso de pensamiento lateral para resolver problemas. Estos son:

Comprobación de suposiciones:

Al enfocar un problema con un pensamiento vertical es posible que no se encuentre la solución. Usualmente, se deducen cosas que son factibles pero que seguramente no son la respuesta buscada. Con una "mente abierta" se enfrenta a cada nuevo problema que se presenta.

Hacer las preguntas correctas:

Lo más importante en el pensamiento lateral es saber qué preguntas deben formularse. Cuando se utiliza este método para resolver problemas se debe comenzar haciendo preguntas generales para enmarcar adecuadamente el problema. Luego, examinar los datos conocidos con preguntas más específicas sometiendo a examen las hipótesis más obvias, hasta alcanzar una visión alternativa cercana a la solución.

Creatividad:

La imaginación es otra herramienta clave del pensamiento lateral o creativo. La costumbre de ver los problemas siempre desde un mismo enfoque no siempre ayuda a resolverlos. Se trata entonces de enfocarlos creativamente desde otro ángulo. La perspectiva lateral será más efectiva a la hora de resolver cuestiones aparentemente no convencionales.

Pensamiento lógico:

Para lograr un pensamiento lateral bien desarrollado es requisito refinar el análisis de modo lógico, la deducción y la disciplina del razonamiento, ya que sin estos elementos el pensamiento lateral sería un pensamiento que divaga, que sólo se limitaría a extraer ideas excéntricas.

Émile Coué (1857-1926)

 

"De día en día me estoy sintiendo mejor y mejor"

Médico Farmacéutico y Psiquiatra francés de principios de siglo, alumno de Liébault, trabajó en la primera guerra mundial como médico, y ante la escasez de medicamentos con los que tratar a los heridos de guerra empezó a utilizar placebos entre sus pacientes, observando que muchos de ellos respondían al medicamento falso recuperándose como si se les hubiera suministrado el compuesto real.

Al comprobar el resultado de estas experiencias, Coué, introduce por primera vez el concepto de Autosugestión, afirmaba que: "toda sugestión era en realidad autosugestión, dado que la sugestión no obraba sobre la voluntad, sino sobre la imaginación, que es factor y elemento dominante del subconsciente, y a través del cual influye en todas las funciones del organismo". Finalmente expuso sus tres famosas Leyes de la sugestión.

Introdujo un método conocido como la psicoterapia, que es una técnica de curación y automejoría que se basa en la autosugestión de la hipnosis.

Se le conoce como el padre del condicionamiento aplicado, modificó la teoría de Abbé Faria proponiendo que "para que la autosugestión fluyera de la mente, uno tenía que alimentarla primero repitiendo palabras o imágenes como autosugestión para la mente subconsciente, uno puede condicionar su mente".

Después, la mente condicionada, es capaz de producir un comando autogenerado cuando la situación lo requiera.

 

Su muy conocido mantra, “Día tras día, en todos los aspectos, me va mejor y mejor” es conocido como Couéismo, o el método de Coué, y depende en gran parte de la repetición de la fórmula. "La repetición respaldada por la fe ,en su eficacia, la convertía en realidad". Su pretensión de haber curado enfermedades orgánicas por medio de la autosugestión nunca fue aceptada por los médicos. Durante los últimos años de su vida, vio cómo la autosugestión se popularizaba en el Reino Unido y en Estados Unidos.

 

Sus Leyes de Sugestión:

 

La Imaginación del Subconsciente en oposición a la Voluntad del consciente, con estos conceptos Coué definió estas reglas.

1°) Ley de Atención Sostenida:

Cuando una persona concentra su atención en una idea o pensamiento, dicha idea tiende a realizarse, es decir, que tenderá a manifestarse en forma espontánea.

2°) Ley del Esfuerzo Invertido:

Cuando una persona piensa que no puede hacer algo, y luego lo intenta, cuanto más trata de hacerlo, menos puede hacerlo. Cuando en un estado mental se piensa “me gustaría hacer esto, pero no puedo” cuanto más se intente realizarlo, menos posible será llevarlo a cabo, aunque se tenga muchas las ganas de hacerlo.

3°) Ley del Afecto Dominante:

Una emoción fuerte siempre tiende a reemplazar a una emoción débil. Una emoción asociada a una sugestión, hará que la sugestión sea más efectiva. Una sugestión vinculada con una emoción predominará sobre cualquier otra sugestión, que se encuentre en la mente en ese momento.

………………………………………………………………

 

 

Couè decía que « En un conflicto entre la imaginación y la Voluntad, invariablemente vence la imaginación, sin excepción». Cuando la voluntad trata de enfrentarse a la imaginación, la ley del esfuerzo invertido se manifiesta, haciendo que toda la fuerza de la voluntad aplica en combatir a la imaginación se inviertan favoreciendo justamente lo opuesto a la intención voluntaria, es decir favoreciendo a la imaginación. Para demostrar esta afirmación, Coué argumentaba ejemplos cotidianos, como la dificultad para recordar un nombre, cuanto más esfuerzo voluntario ponemos en recordarlo, menos probabilidades tenemos de que venga a nuestra memoria, por la acción de nuestra voluntad, más tarde cuando cansados dejamos de esforzarnos en recordar el nombre surge en nuestra mente de forma casi mágica.

Lo que ha sucedido es simplemente que al no recordar inicialmente el nombre, ha ido tomando cuerpo en nuestra imaginación el hecho de haberlo olvidado y tal íntima certeza se iba reforzando más y más, cuanto más fracasaba nuestra voluntad.

Coué también aseguraba que «la imaginación puede ser educada».

"Todos nos manejamos de un modo intuitivo en nuestras relaciones sociales, con mayor o menor éxito mecanismos de sugestión, y por tanto también todos somos sugestionables en mayor o menor medida".

Utilizando la sugestión tratamos de lograr objetivos de los demás, en tanto la gente que nos rodea trata de hacer lo mismo con nosotros, y esto ocurre cada uno de los días de nuestra vida, y con toda la gente con quien nos relacionamos, incluso con nosotros mismos.

El estudio de las reglas que rigen la Sugestión no sólo es interesante desde el punto de vista de su aplicación en la hipnosis, sino que también es una importante ayuda en nuestras relaciones sociales.

Coué publico sus teorías en su escrito “Self Mastery Through Conscious Autosuggestion"”

 

 

 

Método de Auto-Sugestión Consciente. Autor E. Coué (1923). Este artículo se ha incluido en esta página web desde www.archeophone.fr y fue traducido por Jacqueline Blanquine (2009), Gracias a ambos!.

 

Parte I

 Voy a explicarle en pocas palabras los dos principios sobre los cuales he basado mi método de autosugestión consciente.

El primero es el siguiente:

Toda la idea que tenemos en el espíritu deviene una realidad en el dominio de la posibilidad.

Por ejemplo, si tenemos una pierna rota e imaginamos que la pierna vuelve a crecer, naturalmente no lo hará, porque eso es imposible. Pero si sentimos un dolor en cualquier parte, si tenemos órganos que no funcionan normalmente, si tenemos ideas tristes, e imaginamos que el dolor va a desaparecer, que nuestros órganos enfermos van a funcionar cada vez mejor y mejor, que nuestras ideas tristes van a desaparecer, para dar paso a ideas alegres, todo eso sucederá, porque es posible.

·      La idea del sueño crea el sueño;

·      La idea de insomnio crea el insomnio;

·      La idea de crisis de asma crea la crisis de asma;

·      La idea de crisis nerviosa crea la crisis nerviosa;

·      La idea de migraña, justo en el día en el que estamos invitados a cenar en casa de tal o cual persona, crea la migraña en el día señalado;

Cosa más sorprendente es que hay personas ciegas, sordas o paralizadas, simplemente porque ellas mismas piensan que lo son.

 

La conclusión que podemos extraer de este primer principio es la siguiente:

·      Si toda idea que tenemos en el espíritu deviene realidad en el dominio de la posibilidad, estando enfermo, imaginamos que la cura va acontecer, ésta ocurrirá si es posible; si no lo es, lograremos la mayor mejoría que se pueda obtener.

 

El segundo principio es éste:

Al contrario de lo que se piensa, no es la voluntad la primera facultad del hombre, sino la imaginación.

Cada vez que hay un conflicto entre ella y la voluntad, cada vez que estamos en el siguiente estado de espíritu: “yo quiero hacer tal o tal cosa, pero no la puedo hacer”, siempre es la imaginación que predomina.

No sólo no hacemos lo que queremos, sino que hacemos precisamente lo contrario de lo que queremos:

·       Cuanto más se esfuerza en dormir una persona que no duerme por la noche, más se sobre activa.

·       Cuanto más queremos recordar del nombre de doña quién sea, más se nos escapa.

·      En algunos casos, cuanto más queremos evitar reír, más nos reímos.

·       Cuanto más quiere evitar tartamudear el tartamudo, más tartamudea,

·      Etc.

¿Cuál es el estado de espíritu de estas personas, en estos distintos casos?

·       Quiero dormir pero no puedo;

·       Quiero encontrar el nombre de doña quién sea, pero no puedo;

·       Quiero evitar reír, pero no puedo;

·       Quiero evitar tartamudear, pero no puedo;

Véanlo, es siempre “yo no puedo”, la imaginación, que predomina sobre “yo quiero”, la voluntad. Así pues, es ella la primera facultad del hombre, y no la segunda.

El conocimiento de este hecho es extremadamente importante, y si sabemos aprovecharlo, podemos, gracias a ella, convertirnos en maestros de nosotros mismos. También es gracias a ella que mi método da mejores resultados allí donde los otros han fallado.

Parte II

Tiene que saber que dentro de nosotros existen dos seres bien distintos:

·      El ser consciente y voluntario que conocemos, y que creemos que es el que nos guía.

·       Detrás de éste, hay un segundo: el ser inconsciente, o subconsciente, o imaginativo.

No le prestamos atención y nos equivocamos, pues es, precisamente, este segundo yo quien nos guía tan acertadamente, moral y físicamente. Todos tenemos un corazón, estómago, riñones, hígado, etc. Nadie puede actuar sobre esos órganos a través de su voluntad. No obstante funcionan, incluso durante la noche cuando nuestro consciente duerme. Y si funcionan, es que lo hacen bajo la influencia de una fuerza, la del inconsciente. No sólo éste preside las funciones de esos órganos, sino también las de todas de nuestro cuerpo y de nuestro ser moral.

Si es el inconsciente el que nos guía, y nosotros aprendemos a guiarlo, entonces, aprendemos a guiarnos a nosotros mismos.

 

Mostrar cómo, es mi papel:

·       Ahora le ruego que cierre los ojos y escuche lo que voy decirle, y que los abra cuando se lo diga.

·       Cierre los ojos y dígase que todas mis palabras van fijarse, grabarse en su espíritu y que siempre se quedaran fijadas, grabadas, incrustadas allí, y que usted mismo y su organismo tienen que obedecerlas.

·      Le digo que a partir de ahora todas las funciones de su cuerpo se desarrollaran cada vez mejor, principalmente las del tubo digestivo.

·       Tres veces al día, por la mañana, al medio día y por la noche, tendrá hambre, y, por ello, comerá con placer, aunque sin comer demasiado. Pero tendrá cuidado de masticar bien los alimentos.

·      Con esas condiciones la digestión se hará fácilmente, la sensación de pesadez, de molestia e incluso de dolor que pudiera sentir, desaparecerán poco a poco, y, si tiene enteritis, constatará que irá disminuyendo gradualmente. Naturalmente, al hacerse bien la asimilación, la digestión se hará cada vez mejor, y, por eso, se tornará cada día más y más fuerte, y más y más vigoroso. Además, la sensación de cansancio y de fragilidad que pudiera sentir, desaparecerá, dando paso a una sensación de fuerza y de vigor que aumentará día tras día. Por lo tanto, si está un poco anémico, su anemia también desaparecerá, arrastrando con ella todas las molestias que suelen siempre acompañarla.

 

Parte III

·       Esta noche, mañana por noche y cada noche tan pronto quiera dormir, dormirá hasta la mañana siguiente, hasta la hora que haya fijado para despertarse.

·       Disfrutará de un sueño profundo, calmo, tranquilo, sin pesadillas; y, cuando se despierte, se sentirá totalmente fresco y en buena disposición.

·       Mientras la digestión, la asimilación y el sueño se desarrollan normalmente, en el caso de que sienta un poco de nerviosismo, irá desapareciendo, dando paso a una sensación de calma, de intensa calma, que le permitirá progresivamente ser maestro de sí mismo, tanto desde el punto de vista físico, como moral.

·      Por fin, y sobre todo, si hasta hoy ha sentido una cierta desconfianza hacia sí mismo, le digo que, a partir de ahora, esta desconfianza va gradualmente a disminuir, dando paso a una sensación de confianza en sí mismo que le dará capacidad para hacer, no sólo bien, sino incluso muy bien, todas las cosas que desea hacer, en la medida no obstante, que sean razonables.

·      Así pues, cada vez que desee hacer algo razonable, una cosa que esté dentro de sus obligaciones, parta siempre del principio que esa cosa es fácil, desde el momento que es posible, y en esas condiciones, esa cosa deviene fácil cuando sería imposible para otros, si la hubiese considerado como tal. Consecuentemente las palabras: “difícil, imposible, no puedo, es más fuerte que yo, no puedo evitar…” desaparecen completamente de su vocabulario, ¿me entiende? Esas palabras no existen, ¡se lo repito! Lo que es correcto: “eso es fácil, yo puedo”. Con esas palabras ¡se logran prodigios!

·      Los que sientan un dolor en cualquier parte del cuerpo, en el pie, en las rodillas, en la espalda, en el costado, no importa dónde, yo les digo que a partir de ahora, la causa de este dolor, se llame artritis o con otro nombre, va a disminuir y desaparecer poco a poco dentro de lo que es posible. Naturalmente, desapareciendo la causa, los efectos que ella determina desaparecerán en la misma proporción, y cada vez que este dolor reaparezca, usted lo hará desaparecer inmediatamente, utilizando el procedimiento siguiente:

Aíslese todo lo posible. Siéntese, cierre los ojos, y, mientras pasa ligeramente la mano por su frente, si se trata de cualquier asunto moral, o en la parte dolorosa, si se trata de cualquier asunto físico, repita rápidamente moviendo los labios, las palabras “se pasa, eso se pasa, etc.” lo más rápidamente posible, incluso farfullando, no importa. Lo que importa es pronunciar esas palabras bastante rápido para impedir que la idea contraria penetre en su espíritu. Al cabo de algunos segundos el dolor habrá desaparecido.

Hágalo de nuevo cada vez que el dolor reaparezca. En todos los casos su inconsciente hará lo necesario para lograr todo lo que es posible alcanzar.

 

Parte IV

Le he dado buenos consejos. Ya he hecho mi parte. Así pues, ahora le toca hacer la suya. Es lo más importante. Durante toda su vida, entiéndame bien, tanto tiempo como usted viva, cada mañana antes de levantarse, cada noche, en cuanto esté en la cama, cierre los ojos, y repita veinte veces seguidas, moviendo los labios lo bastante alto como para oír sus propias palabras, sin intentar pensar en lo que está diciendo (si lo piensa, está bien, y, si no, ¡sigue estando bien!), y contando mecánicamente con un cordoncito, con veinte nudos, la frase: “todos los días, en todos los aspectos, voy de mejor en mejor”.

Hay dentro de esta frase cinco palabras importantes, son las palabras “en todos los aspectos”. Valen para todo, tanto para los aspectos físicos, como morales; por eso es innecesario darse autosugestiones particulares, ya que cada una está incluida en las palabras: “en todos los aspectos”.

Pero, lo que le recomiendo especialmente es que se dé esa autosugestión, de modo sencillo, infantil, mecánicamente y, sobre todo, sin esfuerzo; tal cual como lo que sigue:”todos los días, en todos los aspectos, voy de mejor en mejor”, “todos los días, en todos los aspectos, voy de mejor en mejor”, “todos los días, en todos los aspectos, voy de mejor en mejor”, etc., como si recitara una letanía.

La repetición, a través del oído, hace penetrar mecánicamente en su inconsciente la frase que es una idea: “todos los días, en todos los aspectos, voy de mejor en mejor”.

Usted ha visto con los ejemplos que le he dado que, en, cuanto tenemos una idea en el espíritu, esa idea se hace realidad en el dominio de la posibilidad. Así pues, si pone bien en su mente: “todos los días, en todos los aspectos, voy de mejor en mejor”, cada día, en todos los aspectos, usted irá de mejor en mejor. Además, como ya le he dicho, cada vez que durante el día o la noche siente una mal físico o moral, dígase a sí mismo que lo hará desaparecer. En ese momento, aíslese tanto como le sea posible, cierre los ojos, y pasando la mano por su frente para un mal moral, o en la parte dolorosa, para un dolor físico, repita de forma extremadamente rápida, moviendo sus labios, las palabras “eso se pasa, eso se pasa”, etc., durante todo el tiempo que sea necesario. Con un poco de hábito, el dolor físico o moral desaparecerá al cabo de algunos segundos. Hágalo cada vez que lo necesite.

 


Uso racional de los medicamentos

Datos y cifras

  • Más del 50% de los medicamentos se prescriben, dispensan o venden de forma inapropiada, y la mitad de los pacientes no los toman correctamente.
  • El uso excesivo, insuficiente o indebido de los medicamentos tiene efectos nocivos para el paciente y constituye un desperdicio de recursos.
  • Más del 50% de los países no aplican políticas básicas para fomentar el uso racional de los medicamentos.
  • En los países en desarrollo, la proporción de pacientes tratados de conformidad con directrices clínicas es inferior al 40% en el sector público y del 30% en el sector privado.
  • La combinación de la formación y supervisión de los dispensadores de atención de salud, la educación de los consumidores y el suministro de medicamentos en cantidades suficientes es eficaz para mejorar su uso racional, pero separadamente todas estas intervenciones tienen un impacto reducido.

Por uso racional de los medicamentos se entiende su uso correcto y apropiado. Para que haya un uso racional, el paciente tiene que recibir el medicamento adecuado y la dosis debida durante un periodo de tiempo suficiente, al menor costo para él y para la comunidad.

Uso incorrecto de los medicamentos

La OMS calcula que más de la mitad de los medicamentos se prescriben, dispensan o venden de forma inapropiada, y que la mitad de los pacientes no los toman correctamente. Este uso incorrecto puede adoptar la forma de un uso excesivo, insuficiente o indebido de medicamentos de venta con o sin receta.

Entre los problemas frecuentes se encuentran:

  • la polifarmacia (consumo de demasiados medicamentos);
  • el uso excesivo de antibióticos e inyecciones;
  • la prescripción no ajustada a directrices clínicas;
  • la automedicación inapropiada.

En los países en desarrollo, la proporción de pacientes con enfermedades comunes tratados de conformidad con directrices clínicas en la atención primaria es inferior al 40% en el sector público y del 30% en el sector privado. Por ejemplo:

  • la proporción de niños con diarrea aguda que reciben la rehidratación oral necesaria es inferior al 60%, pero más del 40% recibe antibióticos innecesarios:
  • solo un 50% de los pacientes con paludismo reciben los antipalúdicos de primera línea recomendados;
  • solo un 50 a 70% de los pacientes con neumonía son tratados con los antibióticos apropiados, pero hasta un 60% de los pacientes con infecciones respiratorias altas de origen vírico reciben antibióticos innecesarios.

Consecuencias del uso incorrecto de los medicamentos

El uso incorrecto de los medicamentos ocurre en todos los países, es nocivo para los pacientes y constituye un desperdicio de recursos. Entre sus consecuencias se encuentran:

  • La resistencia a los antimicrobianos. El uso excesivo de antibióticos aumenta la resistencia a los antimicrobianos y el número de medicamentos que dejan de ser eficaces para combatir las enfermedades infecciosas. Muchos procedimientos quirúrgicos y los tratamientos antineoplásicos no son posibles sin antibióticos para luchar contra las infecciones. La resistencia prolonga las enfermedades y las estancias hospitalarias, y puede llegar a causar la muerte; su costo es de US$ 4–5 mil millones al año en los Estados Unidos de América,[1] y de € 9 mil millones al año en Europa.[2]
  • Las reacciones adversas a los medicamentos y los errores de medicación. Las reacciones adversas a los medicamentos originadas por su uso erróneo o por reacciones alérgicas pueden ser causa de enfermedad, sufrimiento y muerte. Se calcula que las reacciones adversas a los medicamentos cuestan millones de dólares al año.[3,4]
  • El desperdicio de recursos. Un 10 a 40% de los presupuestos sanitarios nacionales se gasta en medicamentos. La compra de medicamentos directamente por el usuario puede causar graves dificultades económicas a los pacientes y a sus familias. Si los medicamentos no se prescriben y usan adecuadamente, se desperdician miles de millones de dólares de fondos públicos y personales.
  • La pérdida de confianza del paciente. El uso excesivo de medicamentos escasos contribuye a menudo al agotamiento de existencias y al aumento de los precios hasta niveles inasequibles, lo cual merma la confianza del paciente. Los malos resultados sanitarios debidos al uso inadecuado de los medicamentos también pueden reducir la confianza.

Factores que contribuyen al uso incorrecto de los medicamentos

  • Falta de conocimientos teóricos y prácticos. Las dudas sobre el diagnóstico, la falta de conocimientos de los prescriptores sobre los enfoques diagnósticos óptimos, la inexistencia de información independiente, como pueden ser las directrices clínicas, y de oportunidades para efectuar un seguimiento de los pacientes o el temor a posibles pleitos son factores que contribuyen a la prescripción y dispensación inadecuadas de los medicamentos.
  • Promoción de los medicamentos inapropiada y contraria a la ética por parte de las empresas farmacéuticas. La mayoría de los prescriptores obtienen la información sobre los medicamentos de las empresas farmacéuticas, y no de fuentes independientes, como las directrices clínicas. Esto puede conducir a menudo al uso excesivo. En algunos países está permitida la publicidad de medicamentos que necesitan receta dirigida directamente al consumidor, lo cual puede llevar a los pacientes a presionar a los médicos pidiéndoles medicamentos innecesarios.
  • Beneficios de la venta de medicamentos. En muchos países los minoristas prescriben y venden medicamentos sin necesidad de receta. Cuanto más vendan mayores serán sus ingresos, lo cual conduce al consumo excesivo de medicamentos, y en particular de los más caros.
  • Disponibilidad de medicamentos sin restricciones. En muchos países la prescripción de medicamentos como los antibióticos se hace libremente, sin necesidad de receta. Esto conduce al consumo excesivo, a la automedicación inapropiada y a la inobservancia de los regímenes posológicos.
  • Sobrecarga de trabajo del personal sanitario. Muchos prescriptores apenas tienen tiempo para dedicar a cada paciente, lo cual puede estar en el origen de diagnósticos y tratamientos deficientes. En esas circunstancias, se basan en hábitos de prescripción porque no tienen tiempo para actualizar sus conocimientos sobre los medicamentos.
  • Medicamentos inasequibles. En lugares donde los medicamentos son inasequibles, los pacientes pueden no comprar las cantidades necesarias para un tratamiento completo o no comprar ningún medicamento en absoluto. En lugar de ello pueden buscar alternativas como los medicamentos de calidad no garantizada adquiridos a través de Internet u otras fuentes, o los medicamentos que han sido prescritos a sus familiares o amigos.
  • Inexistencia de políticas farmacéuticas nacionales coordinadas. Las políticas básicas recomendadas por la OMS para garantizar el uso apropiado de los medicamentos solo se aplican en menos de la mitad de los países. Dichas políticas incluyen medidas e infraestructuras apropiadas para monitorizar y reglamentar el uso de los medicamentos, y para capacitar y supervisar a los profesionales sanitarios que realizan las prescripciones.

Medidas para mejorar el uso racional de los medicamentos

La OMS asesora a los países para que ejecuten programas nacionales de fomento del uso racional de los medicamentos mediante estructuras y medidas de política, información y educación, tales como:

  • creación de organismos nacionales que coordinen las políticas sobre el uso de los medicamentos y hagan un seguimiento de sus repercusiones;
  • formulación de directrices clínicas basadas en datos probatorios destinadas a la capacitación, supervisión y apoyo a la toma de decisiones relacionadas con los medicamentos;
  • elaboración de listas de medicamentos esenciales para ser utilizadas en la adquisición de medicamentos y los reembolsos de los seguros;
  • creación de comités distritales y hospitalarios de medicamentos y tratamientos que apliquen intervenciones para mejorar el uso de los medicamentos y efectúen un seguimiento de sus efectos;
  • inclusión en los estudios universitarios de cursos de farmacoterapia basados en problemas concretos;
  • inclusión de la formación médica continua como requisito para ejercer la profesión;
  • oferta de información pública independiente y no sesgada sobre los medicamentos, tanto para el personal sanitario como para los consumidores;
  • fomento de la educación de la población en materia de medicamentos;
  • eliminación de los incentivos económicos que facilitan la prescripción incorrecta, como la venta de medicamentos con ánimo de lucro por parte de los prescriptores, que ven así aumentados sus ingresos;
  • formulación de reglamentaciones que garanticen que las actividades de promoción se ajustan a criterios éticos;
  • financiación suficiente para garantizar la disponibilidad de medicamentos y personal sanitario.

La estrategia más eficaz para mejorar el uso de los medicamentos en la atención primaria en los países en desarrollo consiste en una combinación de la formación y la supervisión del personal sanitario, la educación de los consumidores y el suministro de medicamentos apropiados en cantidades suficientes. Separadamente, todas estas intervenciones tienen un impacto reducido.

 

Fuente: Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) 

 

 


Estimados amigos, el mundo de la literatura y la Psicología están de luto ...
El pasado día 29 de agosto nos dejó a sus 75 años el insigne autor Wayne Walter Dyer en su casa de Maui, Hawái, Estados Unidos.

10 de mayo de 1940 Detroit, Míchigan, USA
29 de agosto de 2015 Maui, Hawái, USA

Aquí unas breves notas de su vida...

Wayne Walter Dyer (Detroit, Míchigan, 10 de mayo de 1940 - Condado de Maui, Hawái, 29 de agosto de 2015)1 fue un psicólogo escritor de libros de autoayuda.

Su inspiración fue la rama de la llamada psicología humanista, y en concreto, Abraham Maslow. Esta pretendía ser el 4º paradigma, después del psicoanálisis, la psicología conductista y la psicología cognitiva. En sus primeros libros, esta influencia se muestra en su creencia en las posibilidades de desarrollo de la persona más allá de "la normalidad", para llegar a desarrollar todas nuestras potencialidades como seres humanos (persona "sin límites"), en lugar de centrarse en tratar la enfermedad o el trastorno para situarse en la normalidad, como hacen las otras teorías psicológicas.

Dyer fue psicoterapeuta y tenía un doctorado en psicología por la universidad del estado de Wayne y de la Universidad de Michigan[cita requerida], y había enseñado a muchos niveles, desde preparatoria hasta universidad. Fue co-autor de tres libros de texto, colaboraba con muchos periódicos y daba conferencias en todo el territorio estadounidense. Aparecía regularmente en programas de TV y radio.

Obras

Tus Zonas Erróneas
Evite ser utilizado
El Cielo es el Límite
Los regalos de Eykis
Tus Zonas Mágicas
La Felicidad de nuestros Hijos
Tus Zonas Sagradas
La Fuerza de Creer
Promesa de amor
Construye tu destino
Camino de la Perfección
La Sabiduría de Todos Los Tiempos
Diez secretos para el éxito y la paz interior
El Poder de la Intención
En busca del equilibrio
Inspiración: Tu llamado primordial
Nuevos pensamientos para una vida mejor
Piensa diferente, vive diferente
El Cambio
El Mejor de mis maestros
En busca del equilibrio
Vive la sabiduría del Tao
Todo lo que puedas imaginar
La fuerza del espíritu. Hay una solución espiritual para cada problema

En todas mis primeras sesiones con los pacientes recomiendo la lectura de su primer libro
Tus zonas erróneas

Tras el cual las personas maniefiestan agradecimiento por semejante texto ...

Al igual recomiendo encarecidamente la lectura de uno de sus ultimos escritos: Inspiración

Me invade una profunda melancolía tras este acontecimiento ... El Mundo ha perdido a un gran ser humano ... con mucho que enseñar ...
D.E.P. y mis condolencias a sus hijos y familia ...
Sirva la presente como humilde y sentido homenaje ...
Os animo a leer algo de este autor y os pido una plegaria por su alma y por haber aportado tanto a la la Población Mundial...
Gracias por leer!

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